¿Realmente merece la pena comprar un vigilabebés?

Padres mirando un vigilabebés mientras su bebé duerme en otra habitación

Cuando estaba embarazada, una de las dudas que más tenía era si realmente necesitábamos un vigilabebés en casa. Veía que muchas familias lo consideraban imprescindible, pero al mismo tiempo pensaba: “si vivimos en un piso pequeño y voy a escuchar al bebé igualmente… ¿merece la pena comprar otro aparato más?”

Después de empezar la crianza, en nuestro caso sí sentimos que fue una buena compra. Más que por “vigilar” constantemente, porque nos dio bastante comodidad en el día a día.
Creo que depende muchísimo de la casa, de la rutina familiar y también de la tranquilidad que necesite cada padre o madre.

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¿En qué situaciones suele ser útil un vigilabebés?

Aunque muchas veces se asocia a casas grandes, lo cierto es que un vigilabebés puede ayudar incluso en pisos normales.

Por ejemplo:

  • Cuando el bebé duerme con la puerta cerrada
  • Si los padres cenan o pasan tiempo en otra habitación
  • Cuando hay terraza, patio o varias plantas
  • Si uno de los dos trabaja desde casa
  • Para echar un vistazo rápido sin entrar en la habitación
  • Cuando el bebé empieza a dormir en su propia habitación

No tanto por “vigilar constantemente”, sino por tener un poco más de libertad mientras el bebé duerme. A veces simplemente quieres aprovechar esos minutos para darte una ducha tranquila, cocinar en otra habitación o sentarte un rato en el sofá después de un día largo. Y en esos momentos, un vigilabebés puede darte comodidad sin tener que entrar continuamente en la habitación y arriesgarte a despertarlo. Desde donde estés, puedes escuchar o ver rápidamente si todo sigue bien.

¿Y cuándo puede que no haga tanta falta?

También hay familias para las que un vigilabebés termina siendo algo bastante secundario, especialmente al principio. Por ejemplo, suele pasar más en pisos pequeños donde el bebé duerme muy cerca de los padres y cualquier ruido se escucha fácilmente desde casi cualquier parte de la casa.

También hay padres que, simplemente, no sienten la necesidad de estar comprobando constantemente cómo está el bebé. Hay familias más tranquilas por naturaleza, que prefieren escuchar de forma natural si el bebé llora y no depender tanto de pantallas o dispositivos.

En esos casos, un vigilabebés muy completo puede acabar utilizándose poco o incluso quedarse guardado después de unos meses. Además, no todas las familias usan la casa de la misma manera. Hay quienes apenas se separan de la habitación del bebé durante las siestas o que viven en espacios donde siempre están relativamente cerca.

Por eso creo que, antes de comprar, merece la pena pensar honestamente en vuestro día a día y en cómo sois vosotros como padres. Porque a veces un modelo sencillo es más que suficiente. Y otras veces, directamente, puede que descubráis que realmente no necesitáis uno tanto como pensabais al principio.

Cámara, WiFi o solo audio: qué suele compensar más

Hay familias que se sienten mucho más tranquilas usando un vigilabebés con cámara, especialmente cuando el bebé empieza a dormir solo, está enfermo o pasa por etapas donde se despierta más durante la noche. Poder mirar la pantalla rápidamente sin entrar en la habitación da bastante seguridad a muchos padres.

En cambio, otras familias terminan prefiriendo un vigilabebés solo audio mucho más simple y práctico. Sobre todo en pisos pequeños, donde muchas veces únicamente necesitan escuchar si el bebé llora mientras están cocinando, duchándose o descansando en otra habitación.

Porque a veces ocurre justo lo contrario: tener una pantalla delante constantemente hace que acabes mirando cada movimiento y descansando menos.

Con los modelos WiFi pasa algo parecido. Para algunas personas es muy cómodo poder mirar al bebé desde el móvil mientras están en otra parte de la casa o incluso fuera un momento. Otras, sin embargo, prefieren evitar aplicaciones, notificaciones o configuraciones y quedarse con un sistema más directo y fácil de usar.

Al final, tanto un modelo con cámara, como un vigilabebés WiFi o uno solo audio pueden ser una buena compra si realmente encajan con vuestra rutina diaria. Lo importante es no elegir el modelo “más completo”, sino el que de verdad vais a utilizar en casa.

Nuestra experiencia: por qué al final sí nos mereció la pena

Nosotros también pensábamos al principio pensábamos que no hacía falta porque el piso no es grande y creíamos que íbamos a escuchar al bebé igualmente si lloraba. Lo compramos más “por si acaso” que por verdadera necesidad, pero al final sí sentimos que mereció la pena.

Por las noches, cuando el bebé ya estaba dormido, muchas veces cenábamos en otra habitación o intentábamos relajarnos un rato viendo la televisión. Para no despertarla con nuestras voces o con el sonido de la tele, terminábamos cerrando la puerta de la habitación. Y ahí fue cuando empezamos a notar que no siempre era tan fácil escuchar si lloraba o se movía. En esos momentos, poder escucharla o verla rápidamente desde otra habitación nos dio muchísima tranquilidad.

Además, yo soy bastante preocupada por naturaleza, especialmente desde que nació. Durante los primeros meses me pasaba mucho eso de pensar constantemente si estaba respirando bien, si la sábana podía taparle la cara o si todo seguía normal mientras dormía. Así que, cuando estaba cocinando o haciendo tareas de casa durante las siestas, me ayudaba muchísimo poder mirar la pantalla un segundo sin necesidad de entrar en la habitación y arriesgarme a despertarla. Y curiosamente, cuando el bebé crece, aparecen preocupaciones diferentes. Cuando empezó a moverse más, darse la vuelta o ponerse de pie en la cuna, también nos vino bien seguir usando el vigilabebés para comprobar rápidamente que todo estaba bien sin tener que entrar cada pocos minutos.

Por eso, en nuestro caso sí sentimos que había merecido la pena comprarlo.

Entonces… ¿merece la pena comprar un vigilabebés?

En mi opinión, para muchas familias sí acaba mereciendo la pena, aunque no siempre por las razones que imaginaban antes de tener hijos. Más que “vigilar” al bebé constantemente, muchas veces ayuda simplemente a moverte por casa con más tranquilidad y aprovechar mejor esos pequeños momentos mientras duerme. Y si estás dudando, probablemente la mejor pregunta no sea: “¿Necesito uno sí o no?”

Sino más bien:

“¿Me ayudaría a sentirme más cómodo y tranquilo en mi día a día?”

Porque ahí es donde realmente se nota si un vigilabebés va a terminar siendo útil en vuestra casa o no.

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